miércoles, 23 de febrero de 2011

Un paseo por el Albayzín (2)

Continuamos nuestro periplo por las intrincadas y laberínticas calles del barrio más antiguo de Granada, el embrión de una ciudad milenaria. Nos habíamos quedado embobados con la maravillosa vista de la Alhambra desde la placeta de Carvajales, para posteriormente tomar la calle del Rosal y subimos por Virgen del Carmen hasta llegar a una plazoleta con el mismo nombre.

Fuente de la plaza Virgen del Carmen


En ella realizamos parada recordando las características esenciales de un carmen, casa típica del Albaycín. Su etimología es del término árabe Karm, que significa viña. De ahí que esa planta sea considerada imprescindible en cualquier carmen, plantados en el correspondiente jardín. Contienen estas construcciones los elementos básicos de una casa hispano-musulmana, aunque no sean típicos de esa época. Por un lado una tapia elevada, símbolo de la privacidad que mantenían las viviendas musulmanas. El jardín como sustituto de la huerta, y todas ellas con una alberca, marcando así la importancia del agua para aquellas personas provenientes de tierras desérticas. Vemos estos elementos en el Carmen de Alonso Cano, que lucía esta mañana una espectacular mimosa asomando por la tapia.

Carmen de Alonso Cano
Se observan a la izquierda las mimosas en esplendor


Si algo tiene el Albayzín es luz, y la disposición en colina de sus casas permite que todas ellas tengan una lluvia continua de rayos solares durante el día, atractivo sin duda para todas aquellas personas que últimamente están poblando el barrio, en su mayoría procedentes de centro-Europa.

Encaminamos nuestros pasos de nuevo por calles como Almez y Aljibe de Trillo, que dejan a la derecha diversos huecos por los que las perspectivas de la Alhambra se hacen innumerables, que sirven de brújula en ciertos momentos en los que se siente cierta desorientación. Llegamos a una pequeña plazoleta (del Aljibe de Trillo) desde la que subimos a uno de los aljibes mejor conservados: Aljibe de Trillo.

Se recuerda la importancia de estos elementos en la época musulmana, además de todas las conducciones del agua proveniente de la sierra de Alfacar, por la acequia de Aynadamar (Saqiyat `Ayn al-Dama` ,las lágrimas). Se han contabilizado en total 26 aljibes en todo el Albayzín, en funcionamiento hasta mediado el siglo XX, y con capacidades dispares. En el caso de este de Trillo, se podían almacenar hasta 50 metros cúbicos. Demuestra sin duda la magnífica infraestructura hidráulica fruto del estudio y la imaginación, para cuidar un elemento básico como el agua, que para estas personas era casi tan valioso como el oro.

Torre de Guinea
Encastrada con otras viviendas recientes
Tomamos ahora por la calle Guinea, encontrando en la parte izquierda, encastrada entre dos viviendas, una torre de la antigua muralla de la Alcazaba Cadima (siglo XI, muralla sur). Curioso cuanto menos observar cómo se ha integrado un elemento constructivo durante tantos siglos entre diferentes construcciones. Cabe destacar que debería establecerse por parte de las autoridades una mayor atención a este tipo de elementos que forman parte de un patrimonio único. En ella se observa la técnica de mampostería encintada, muy usada en las murallas y torres de esa época.


Torre de Guinea
Detalle en el que se observa la mampostería encintada


Proseguimos por la calle Careillos de San Agustín, desembocando en una cuesta descendente del mismo nombre (cuesta de S. Agustín). Nos encontramos ya directamente con la conocida cuesta del Chapiz, parando en la entrada del Camino del Sacromonte, justo donde se sitúa la estatua al príncipe Gitano, Chorrojumo  (Mariano Fernández Santiago). Representante de todos aquellos gitanos que acompañaban a los Reyes Católicos en su entrada en la ciudad, y que se ubicaron en las cuevas de lo que se dio a conocer como Sacromonte.

Estatua de Chorrojumo.
Posa con su vara de almendro
Multitud de posibles paseos se pueden iniciar desde aquí, cada uno con elementos interesantes y que sin duda ofrecen tesoros visuales y sensoriales. Receso en el relato para proseguir posteriormente hasta el final de nuestro paseo, que nos llevará a nuestro punto de partida.

Seguimos caminando...


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