sábado, 21 de enero de 2012

Una visita al Monasterio de San Jerónimo

Hace mucho tiempo que pretendía hacerlo, pero siempre andamos justos de tiempo para lo realmente importante en la vida. Sin duda que Granada tiene atractivos más que sobrados para el disfrute de todos los sentidos, pero hay uno muy especial que visité en fechas muy recientes.

El Monasterio de San Jerónimo, ubicado en el comienzo de la calle a la que da nombre y muy cerca del Hospital de San Juan de Dios, edificios casi coetáneos y que conforman en esta zona de la ciudad del siglo XVI un ejemplo más de la dedicación de los diferentes gobernantes en transformar una ciudad hasta entonces de religión musulmana en otra completamente dedicada al cristianismo, casi con la intención de convertirla en referencia en la defensa de alguno de los dogmas que son cuestionados en Europa.

Detalle del patio del claustro principal y cabecera de la iglesia


Pero será en entradas posteriores en las que me extenderé mucho más en las circunstancias que rodearon su construcción y en los valores artísticos más que indudables que contiene tamaña obra. Es ahora momento de analizar las peculiares circunstancias en las que se encuentra una joya del Renacimiento, por la dejadez o desidia de las autoridades que actualmente nos gobiernan.

En los primeros meses del pasado año (2011) las lluvias fueron más que abundantes, noticia que para todos es más que celebrada teniendo en cuenta los diferentes periodos de sequía que en los últimos años se han vivido en esta ciudad. Sin embargo hubo algunos lugares en los que más que positiva fue una auténtica tragedia, como por ejemplo en el lugar que ahora les comento: el Monasterio de San Jerónimo. Los aguaceros causaron muchísimos desperfectos en diferentes zonas del mismo, los más graves llegaron a derribar las techumbres en las zonas de las antiguas celdas, utilizadas como viviendas por las monjas jerónimas que actualmente residen en este monasterio.

Acceso a la escalera del Claustro Principal


Lo curioso de la noticia no fue que una edificación de casi cinco siglos se vea afectada por las lluvias, sino que las diferentes autoridades competentes en su protección estimaron que no era conveniente la protección de tales estructuras, sin destinar presupuesto en su restauración o recuperación. La razón para tal despropósito fue que las zonas afectadas no eran de especial protección, sumado al hecho de que las instalaciones de monasterio pertenecen a la Iglesia Católica, y que por tanto debía ser ésta la que obrase en consecuencia. Recuerdo en este punto que muchos de los frescos del coro de la iglesia resultaron dañados a causa de los recalos producidos tras las copiosas precipitaciones.

Durante los meses siguientes se organizaron una serie de actividades por parte de grupos ciudadanos para conseguir recaudar fondos para ayudar a la congregación a restaurar las zonas más dañadas. Una de estas actividades ha sido continuada hasta ahora, consistente en la realización de visitas guiadas en la compañía de dos expertos en la materia histórica y artística. Precisamente fue a la que acudí para conocer de primera mano cómo se realizaban y qué se podía ver y aprender en ellas.

Tras el pago de 7 euros por la entrada, se presentó nuestro guía y comenzó una ruta por la Historia, un paseo por el arte que contínuamente me sorprendió. A veces por la rotundidad renacentista de Siloé, otras por los detalles mudéjares en diferentes puntos, hasta conseguir que las casi dos horas de ruta por sus estancias supiesen a poco.

Quizá lo más atractivo fuese para mi la visita al coro de la iglesia, habitualmente cerrado a las rutas turísticas y que me causó una fascinación que será difícil transmitir con palabras. La gran majestuosidad de la sillería del coro con múltiples detalles esculpidos por Diego de Siloé, terminando en la gran obra maestra de la silla prioral. Talló Siloé en el respaldo un relieve de Virgen con el Niño de calidad sublime. Se contempla aquí una copia, pues el original se encuentra en el museo de bellas artes de Granada, pero no resta calidad a la finura en el detalle, que culminó con el tallado del Padre Eterno en la parte superior de la silla.

Silla prioral del Coro


Es un punto privilegiado para observar de cerca los frescos de Juan de Medina en las paredes, estos mismos que antes comentaba se vieron muy afectados por las lluvias de principios de 2011. Si te das la vuelta, la perspectiva del retablo de la Capilla Mayor es impactante, y muy de cerca se observan detalles de las esculturas de las bóvedas de los brazos del crucero. Todo en suma una experiencia sensorial soberbia.

Desde aquí quiero transmitir mi ánimo a todas aquellas personas que están dedicando su tiempo para realizar este tipo de tareas. Se convierten en pequeños mecenas de la conservación de uno de los tesoros artísticos de la ciudad. Por otro lado, solicito de las autoridades competentes la correspondiente responsabilidad en la protección del patrimonio que les hemos encargado los ciudadanos, para lo que se recaudan impuestos y que está exenta de creencias o rivalidades. Un monumento como el Monasterio de San Jerónimo no puede estar sin una atención y cuidados permanentes, más allá de las colaboraciones o acuerdos pertinentes con la Iglesia Católica. La pérdida de este tipo de legados artísticos sería imperdonable, y por tanto reclamo desde esta pequeña tribuna la necesaria e incuestionable inversión en la restauración del monumento.

Vista desde el coro del Retablo de la Capilla Mayor

Termino con la obligatoria invitación a todos los lectores que asistan a las rutas guiadas, que se realizan los jueves por la mañana (11:00) y los viernes y sábados por la tarde (17:00). Quedarán seguro satisfechos de haberla realizado.

Seguimos caminando...


Enlace a noticias del suceso de derrumbamiento de 2011:
Noticia Ideal  (material en video)
Noticia actividades recaudación

6 comentarios:

@zurita1969 dijo...

Tengo qeu volver...hablarás de la tumba del Gran Capitán?

Alberto Donaire dijo...

Por supuesto, José Luis. Sin duda nada en el Monasterio de San Jerónimo sería igual si no existiese esa tumba que guarda los restos del Gran Capitán

Alberto Granados dijo...

Un gran reportaje. Sin duda, el monasterio es todo un lujo.
Yo escribí un post sobre él, también lleno de fotos. Te lo enlazo (si eseas usar alguna foto mía, tienes mi permiso).
http://albertogranados.wordpress.com/2011/02/18/imagenes-de-granada-2-monasterio-de-san-jeronimo/

Saludos,

AG

Alberto Donaire dijo...

Gracias Alberto. Está bien que más gente haya comentado este tipo de historias, y la de tu blog es más que interesante.

Saludos, AD

SentirArte dijo...

Ahora estoy liado con los exámenes; pero en cuanto pueda me pasaré por una de esas visitas guiadas.

Preciosas fotos Alberto; y una pena que las autoridades competentes no pongan de su parte en el mantenimiento o reparación de estos monumentos del patrimonio español.

Un saludo!

Alberto Donaire dijo...

Harás bien en ir. Merece la pena.

Lo que se ve claramente es que la inversión pública no es suficiente para mantener este monumento tan importante. Espero que cambie la situación.

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